La Vitrina Turística de ANATO llega con expectativas comerciales elevadas, impulsadas por el Mundial de Fútbol y el dinamismo del turismo. Sin embargo, detrás del optimismo se esconde una alerta clave para las más de 14.000 agencias de viajes en Colombia: están vendiendo más, pero el dinero no siempre llega a tiempo. El gran reto de 2026 no es vender, sino mantener el flujo de caja.

La presión financiera se explica por una realidad estructural del sector turístico: los clientes pagan a 30, 45 o 60 días, mientras que aerolíneas, hoteles y otros proveedores exigen pagos anticipados. Esta brecha entre cobros y pagos está frenando el crecimiento, sobre todo en el turismo corporativo, donde los volúmenes son altos y los márgenes, cada vez más estrechos.

Las cifras refuerzan la preocupación. Datos oficiales muestran que, aunque el movimiento del sector se mantiene, los ingresos de las agencias han caído y los costos laborales siguen subiendo. En este escenario, la eficiencia financiera y el control del gasto dejan de ser una ventaja para convertirse en una condición básica de supervivencia en el negocio turístico.

Ante este panorama, la industria empieza a mirar soluciones tecnológicas que permitan ordenar pagos, reducir riesgos y ganar visibilidad sobre el dinero en tiempo real. La discusión ya no gira solo alrededor de crecer, sino de crecer sin ahogarse en el camino, en un 2026 donde el flujo de efectivo será tan importante como las ventas mismas.

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