Medellín se convierte este fin de semana en el epicentro musical del país con las tres presentaciones de Bad Bunny en el estadio Atanasio Girardot, programadas para el 23, 24 y 25 de enero de 2026. La ciudad es la única parada del artista en Colombia dentro de su DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour, lo que ha disparado la llegada de visitantes y la ocupación turística.
La alta demanda por el concierto también se ha sentido en el transporte aéreo. Los precios de los tiquetes han aumentado de forma notable y, en algunos casos, los vuelos desde ciudades como Bogotá superan el millón y medio de pesos. A esto se suma la escasez de cupos en ciertas rutas, obligando a muchos asistentes a replantear horarios o buscar trayectos menos directos.
Ante este panorama, el transporte terrestre aparece como una alternativa más accesible. Plataformas como Pinbus registran tarifas cercanas a los 302.500 pesos por trayecto ida y regreso, una diferencia importante frente al costo de viajar en avión. Desde la plataforma recomiendan organizar con anticipación los desplazamientos para evitar congestiones y falta de disponibilidad en terminales.
“Viajar en bus intermunicipal ofrece mayor flexibilidad y evita depender de conexiones adicionales, algo clave en eventos de alta afluencia”, señala Alejandro Zuluaga, cofundador de Pinbus. Más allá del espectáculo, la visita de Bad Bunny deja en evidencia los desafíos de movilidad, transporte y planeación urbana que enfrentan ciudades como Medellín cuando reciben miles de visitantes en un corto periodo de tiempo.





